Refugio en reserva natural de la sociedad civil

A Tirtamus (370-215 a. C.) se le considera el Padre de la Botánica y de los Jardines Botánicos. Aristóteles (384-322 a. C.) lo llamó Theophrastus, «de las frases divinas», cuando, por su destierro, le encomendó la dirección del Liceo. Theophrastus creó el término LEICHEN para referirse a los líquenes, «vegetales pequeños de la familia de las algas».

Carlos Linneo (1707-1778), en su libro Species Plantarum (1753), mantuvo a los líquenes en el Reino Vegetal, familia Algas, género Lichen. Así se mantuvo hasta 1867, cuando el botánico y liquenólogo suizo Simón Schwendener (1829-1919), profesor de la Universidad de Basilea, expuso su teoría de que los líquenes no eran vegetales, sino la asociación de dos individuos diferentes: un alga o una cianobacteria, que aporta los nutrientes, principalmente hidratos de carbono y compuestos de nitrógeno; y un hongo, que aporta la capacidad de adherirse al sustrato y brinda protección, además de sales, agua y minerales que obtiene del mismo.

Resumiendo, el hongo, el micobionte, aporta el habitáculo, las sales y el agua; la otra parte, el alga o la cianobacteria, el fotobionte, proporciona, mediante la fotosíntesis, los hidratos de carbono, es decir, el alimento. Una asociación perfecta.

Schwendener fue objeto de burlas y, más aún, de insultos por sus tesis, que fueron consideradas ridículas e inaceptables. Sin embargo, entre 1870 y 1873, los botánicos Eugen Warming, Emil Reess, Johan Eugen Bülow Warming, fundador de la Ecología, Albert Bernhard Frank y Hermann Stahl cultivaron líquenes a partir de esporas de hongos y células de algas, demostrando a la comunidad científica que las propuestas de Schwendener sobre la asociación hongo-alga o hongo-cianobacteria en los líquenes eran correctas.

En 1873, la reivindicación de Schwendener era total. Ese mismo año, el zoólogo y botánico belga Pierre van Beneden (1809-1894) propuso el término mutualismo para referirse a la asociación en la que el hongo y el alga o la cianobacteria se benefician mutuamente, como ocurre en los líquenes. Años después, el mismo Van Beneden acuñó los términos parasitismo y comensalismo para referirse a las asociaciones en las que uno de los organismos se beneficia sin contraprestación alguna para el hospedero.

En 1877, Albert Bernhard Frank (1839-1900) acuñó los términos simbiosis, micorriza, tropismo y autótrofo; y en 1879, el micólogo y botánico alemán Anton de Bary (1831-1888), considerado el padre de la Fitopatología, insistió en el término simbiosis para las asociaciones entre organismos diferentes.

La definición de líquen propuesta por Schwendener, como la simbiosis mutualista entre un hongo y un alga o una cianobacteria, se mantuvo durante 149 años, hasta que los investigadores contemporáneos Toby Spribille y John McCutcheon, ambos de la Universidad de Montana (USA), se dedicaron a investigar por qué dos líquenes formados por la misma alga y el mismo hongo se comportaban de manera diferente: uno era tóxico y el otro inocuo.

Bryoria fremontii era comestible, de color amarillo oscuro u ocre, y no presentaba toxicidad alguna; en cambio, Bryoria tortuosa, de color amarillo más claro, era tóxico. Hasta entonces se sabía que Bryoria tortuosa contenía una mayor cantidad de ácido vulpínico que Bryoria fremontii. ¿Por qué esa diferencia? Era necesario investigarla, y se dispusieron a hacerlo.

Después de descartar una posible contaminación, se dedicaron a examinar la secuencia genómica de los aminoácidos presentes en el ARN para formar el ADN de los dos líquenes. Encontraron diferencias que sugerían la presencia de un tercer componente que, al investigarlo, resultó ser una levadura. Intrigados, buscaron la presencia de una levadura en otros líquenes de la región y siempre la encontraron.

En los líquenes objeto del estudio, la levadura era más abundante en Bryoria tortuosa, por lo cual la responsabilizaron de las diferencias químicas y fenotípicas, particularmente de la toxicidad y del color amarillo claro. El tercer componente, la levadura, aparecía de manera constante en sus investigaciones, por lo que surgió la necesidad de buscarla en la mayor cantidad posible de líquenes en todo el globo terráqueo.

Para ello, Spribille y McCutcheon contactaron a liquenólogos de Upsala (Suecia), Graz (Austria), Purdue (USA) y del Instituto Canadiense de Investigaciones Avanzadas, en Toronto, para comentarles sus hallazgos y sugerirles buscar la levadura en líquenes de Europa, Asia, América y África. En todos los casos la encontraron.

Esta exhaustiva investigación mereció la portada de la revista Science y fue publicada en el número del 29 de julio de 2016:
https://science.sciencemag.org/content/353/6298/488

Por estas investigaciones, desde el año 2016 los líquenes se pueden definir como asociaciones simbióticas mutualistas de un alga y dos hongos, uno de estos una levadura, al punto que ahora es dable afirmar que: «En los líquenes, tres forman un par».

Los líquenes son bioindicadores naturales de las condiciones ambientales, pues reflejan el estado de la atmósfera y los niveles de contaminación. Abundan en las áreas manejadas de manera responsable y disminuyen o desaparecen cuando las condiciones ambientales han sido alteradas.

Rogitama cumple con esa condición de manejo responsable y ello motivó al estudiante José Fernando Simijaca, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), a estudiar los líquenes de esta reserva como trabajo para optar al título de biólogo. Posteriormente realizó su posgrado en Liquenología en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y su tesis, titulada «Bosque de roble o plantación de coníferas, ¿qué prefieren los líquenes epífitos?», también tuvo como escenario de estudio a Rogitama.

A propósito, en Rogitama se apoyan trabajos de investigación, facilitando el lugar de estudio, así como el hospedaje y los servicios de luz, agua e internet de alta calidad. En Rogitama se estudiaron las mariposas en los años 2005 y 2008, con una publicación parcial de las especies encontradas:

https://www.researchgate.net/publication/271212065_Catalogo_ilustrado_de_las_mariposas_de_la_reserva_de_la_Sociedad_civil_Rogitama_Biodiversidad_Arcabuco_-Boyaca_Colombia

También se han estudiado los escarabajos y se han descrito especies nuevas para la ciencia, entre ellas dos líquenes y Passiflora rogitamensis.

https://herbario.jbb.gov.co/especimen/67020

https://www.google.com/search?q=fotos+passiflora+rogitamensis

Para su estudio de posgrado, el biólogo José Fernando Simijaca seleccionó en el bosque cuatro pinos (Pinus patula) y cuatro robles (Quercus humboldtii), los cuales debían reunir determinadas condiciones.

Resumen:

"Quercus humboldtii es un elemento dominante en los bosques altoandinos de Boyacá, Colombia, el cual, a pesar de ser una especie sombrilla, registra consumos per cápita de 1300 kg·año⁻¹ y el reemplazo de sus rodales por plantaciones de Pinus patula. Este reemplazo afecta las comunidades liquénicas más sensibles. Para rastrear dichas afecciones se examinaron los líquenes en cuatro árboles de cada especie forófita. Cada árbol fue dividido en cinco estratos verticales y se midieron la rugosidad, la humedad, la acidez y la luminosidad en cada estrato. Los análisis comprendieron índices de diversidad, tablas ANOVA y escalas multidimensionales. Se registraron 161 especies de líquenes; se reconocieron 53 especies exclusivas sobre pino y 45 exclusivas sobre roble."

(En esta investigación, Simijaca registró dos especies nuevas para la ciencia, 50 especies nuevas para Colombia y 97 especies nuevas de líquenes para Boyacá).

https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/colfor/article/view/12575

Es importante señalar que, cuando compramos los lotes que hoy conforman Rogitama, en la parte alta de dos de ellos existía un robledal que no estaba aislado de los potreros. Los animales entraban y salían libremente, habían destruido el sotobosque y, por ello, era posible ver un perro u otro animal a 200 o más metros de distancia.

La ausencia de sotobosque y, en consecuencia, de brinzales, latizales y fustales —que constituyen los estadios de reemplazo del bosque y cuya ausencia anuncia su desaparición— hacía procedente cercar el robledal. Como, además, este había sufrido tala selectiva para abastecer de leña los hornos familiares donde se asaban almojábanas y otras galguerías del municipio, solicitamos al INDERENA recomendaciones sobre las especies que debíamos sembrar para recuperar y repoblar el robledal. En los comienzos de la década de 1980 no era fácil conseguir especies nativas en los viveros oficiales y privados. Los campesinos demandaban especies maderables y la oferta buscaba satisfacer esa necesidad.

El director regional del INDERENA en Boyacá, Rafael Figueroa Figueroa, atendió nuestra petición con diligencia y comisionó al director de PRIDECO, la oficina responsable de los programas de reforestación, para que nos asesorara. Después de la inspección, el ingeniero forestal Miguel Alberto Ceballos recomendó recuperar el robledal con Pinus patula, a la manera de los bosques de pino-encino o bosques templados, que constituyen el 16 % de los bosques mexicanos.

De manera que no fue que taláramos los robles para reemplazarlos con pinos; por el contrario, recuperamos el robledal con pinos, tal como el ingeniero lo había observado en los bosques naturales de México y Norteamérica.

La recuperación del robledal ha sido excelente. Hoy existe un sotobosque con diversas herbáceas, chusque, brinzales, latizales y fustales de múltiples especies: el reemplazo natural del bosque viejo que asegura su supervivencia.

Sobre el autor

Roberto Chavarro Chavarro

Es fundador de Rogitama Biodiversidad, una reserva natural ubicada en Arcabuco, Boyacá, donde desde 1982 lidera un proceso de restauración ecológica pionero en Colombia. A lo largo de más de cuatro décadas ha documentado el regreso de bosques, aves, mamíferos e innumerables especies a un paisaje que antes estaba degradado. Sus escritos reúnen conocimientos sobre biodiversidad, conservación y restauración, junto con historias, anécdotas y aprendizajes nacidos de la observación cotidiana de la naturaleza. A través de este blog comparte experiencias reales que muestran cómo la paciencia y el cuidado pueden devolver la vida a un territorio.

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