lack inca hummingbird Coeligena prunellei Rogitama Colombia

Los colibríes, familia Trochilidae, son endémicos de América y parecería lógico deducir que se originaron aquí, en el Nuevo Mundo. Sin embargo, fósiles encontrados en Asia y en Europa, muestran que hace 42 millones de años vivían allí. Los vencejos y los colibríes tuvieron un ancestro común, pero hace unos 42 millones de años se separaron. Los vencejos se especializaron en insectos como la base de su alimentación y los colibríes se especializaron en flores que les proveían de néctar. Fósiles óseos de JUNGORNIS de 40 millones de años encontrados en Asia, muestran la transición entre vencejos y colibríes: en estos el pico largo, 2.5 veces el diámetro del cráneo para alcanzar los nectarios de flores tubulares y la articulación esférica del hombro, que les permite realizar vuelos estacionarios frente a las flores mientras liban el néctar y vuelos hacia atrás, maniobras que los vencejos no pueden realizar. (Gerald Mayr 2003). Los colibríes también pueden volar verticalmente hacia arriba o hacia abajo, de espaldas con las patas arriba, cambiar de dirección en ángulos hasta de 202 grados y frenar instantáneamente merced a las plumas de sus colas.   En el sur de Alemania encontraron fósiles de un antiguo colibrí que llamaron Eurotrochilus inexpectatus (hasta ahora en total 4 especímenes), en Francia encontraron otro que llamaron Eurotrochilus nonichensis y otro en Polonia, todos estudiados por el Paleozoólogo Gerald Mayr en 2004. (1)

Estos colibríes vivieron entre hace 28 y 32 millones de años, pero cambios en el Viejo Continente de clima tropical y subtropical a clima frío y/o estacionario, con épocas sin flores, sin comida, más la competencia con abejas de lengua larga y de otros insectos por el néctar floral porque en Europa y en Asia las plantas coevolucionaron más con los insectos,  todo ello determinó su extinción, con la excepción de los que emigraron a América a través del Estrecho de Bering hace 22 millones de años, cuando en esas áreas el descenso del nivel del mar había dejado al descubierto una vasta región llamada Beringia, en la cual coexistían flora y fauna propias de las zonas templadas. (2) (3)

En Sudamérica encontraron un continente inmenso, con abundantes flores y escasa competencia por el néctar, lo que dinamizó su diversificación y la conquista de todo el continente americano, con sus más de 300 especies, ¿algunos hablan de 350 especies?, distribuidas en todos los entornos desde el nivel del mar hasta las alturas nevadas a 5200 msnm y desde Alaska hasta la Patagonia, con la mayor concentración y diversidad en la Zona Ecuatorial o cerca de ella. Colombia registra 169 especies, el 48% del total, siguen Perú con 145 especies, Ecuador con 132 especies y luego Brasil con 83 especies registradas. En Machu Pichu registran entre 30 y 45 especies de colibríes. En Rogitama hay registradas 27 especies de colibríes, 12 en los bebederos de néctar y 15 se encuentran en el bosque. Estamos trabajando para acercarlos a jardines cercanos a la casa, sembrando allí más plantas nectaríferas.

Colibries de Rogitama Metallura tyriantina

Los colibríes son los endotermos con las tasas metabólicas más altas, que los obliga a visitar 2200 y más flores al día, al punto que ingieren el 100% de su peso en néctar y cuando se preparan para migrar, hasta el 200 y el 300% para guardar reservas de grasa para el viaje. El néctar representa el 80 de su ingesta, lo deben tomar cada 15 minutos tiempo en el que consumen hasta el 95% del azúcar libado y el 20% restante de su ingesta son moscas de la fruta, arañas y otros pequeños insectos que encuentran en los nectarios o que cazan al vuelo. A propósito de los insectos presentes en los nectarios algunos son como rémoras que procuran subirse al pico de los colibríes para trasladarse a otras flores.

La lengua de los colibríes es bífida en la punta, es más larga que el pico, 2.5 veces, por lo que en reposo la enrollan alrededor del cráneo, igual a como lo hacen los pájaros carpinteros. Solo en los últimos años los científicos han descubierto cómo un colibrí lame el néctar con su larga y delgada lengua. Los investigadores Margaret Rubega y Alejandro Rico-Guevara descubrieron que los colibríes se alimentan mediante un método similar al de un pistón. Lamen el néctar con sus lenguas. Las diminutas bifurcaciones en la punta se abren rápidamente para recoger el líquido. Luego, la lengua se retrae mientras el pico se cierra, comprimiéndola y permitiendo que el ave lama el néctar. Repiten este lamido a alta velocidad entre 15 y 20 veces por segundo.

La toma del néctar no demanda energía al colibrí y el proceso es una secuencia:

“1.- El colibrí saca la lengua para introducirla en el néctar. Inmersión.

 2.- Al entrar en contacto con el líquido, las fuerzas de tensión superficial obligan a las puntas de la lengua a desenrollarse y abrirse por completo como dos pequeñas manos extendidas. Apertura de la punta por líquido.

3.- Cuando el colibrí comienza a retraer la lengua para instantáneamente de forma automática. Al cerrarse atrapan el néctar dentro de dos canales cilíndricos, el cambio de fuerzas hace que los bordes flexibles de la lengua se vuelvan a enrollar. Atrapamiento elástico

4.- La lengua regresa al pico llena de néctar.  Todo un Fenómeno pasivo inducido por las tensiones superficiales del néctar sobre el tejido elástico de la lengua, sin gasto alguno de energía.” (4)

 Los colibríes cuando se posan presentan una frecuencia cardíaca de 400 a 500 contracciones por minuto, pero su frecuencia cardíaca puede subir a 1.200 latidos por minuto durante el vuelo. En reposo la frecuencia respiratoria de los colibríes oscila entre 250 y 300 veces por minuto, pero durante el vuelo la frecuencia respiratoria sube a 500 veces por minuto. Los colibríes son diurnos y en la noche entran en una fase de ayuno forzoso y de disminución extrema de sus manifestaciones vitales, Torpor, y para mantenerse  con vida su tasa metabólica la reducen un 95%, es como si la fisiología, sus signos vitales, se detuvieran: la frecuencia cardíaca desciende de 500 y 1200 contracciones por minuto a 40 ; la respiración desciende de 300 a entre  2 y 12 por minuto, con breves períodos de apnea y la temperatura desciende de 40 grados en el día a 7  - 10 grados centígrados y aún menos si es muy fría la noche.

La tasa metabólica de un colibrí es muy alta, se dice que es 10 veces mayor que la de un atleta de competencia, 100 veces mayor que la de un elefante y para satisfacer esta demanda, están obligados a consumir néctar floral, azúcar, cada 15 minutos, tiempo en el cual suelen consumir el 90% de la energía que el néctar les ha proporcionado. El resto es almacenado como reserva para la noche y para la fase de recuperación del torpor a la mañana siguiente, cuando deben recuperar su temperatura, frecuencia cardíaca, respiración y actividad diurna a los valores habituales. Si las fuentes de néctar, proteínas y grasas han sido excelentes, es posible que sus reservas sean suficientes y no necesiten entrar en torpor, una experiencia extrema. Las colibríes que estén incubando o empollando, no pueden entrar en torpor porque necesitan estar despiertos para cuidar y proteger su descendencia.

La fuente de energía, el néctar, es una mezcla de agua y azúcares: sacarosa, pentosa y fructuosa principalmente, también trazas de minerales, de aminoácidos y de vitaminas. El néctar representa el 80% de su ingesta. El otro 20%, las proteínas y las grasas, las obtienen de moscas de la fruta, drosophilidos, arañas y otros pequeños artrópodos y también de polen.

Bebederos para colibríes: una responsabilidad

El suministro de agua azucarada mediante bebederos tiene el propósito de atraer a los colibríes para disfrutar de sus acrobacias y de sus iridiscencias, pero representa también serios compromisos de obligatorio cumplimiento.

1. La preparación azucarada debe renovarse con frecuencia.
No debemos permitir que permanezca en el bebedero cuando esté turbia, fermentada o presente signos de contaminación. En clima cálido, los bebederos deben vaciarse y limpiarse diariamente o cada dos días. En climas más frescos pueden limpiarse con menor frecuencia, pero siempre debemos estar atentos a cualquier señal de deterioro (Audubon).

2. Los bebederos deben mantenerse escrupulosamente limpios.
Lo ideal es recogerlos, vaciarlos y lavarlos con frecuencia, de la misma manera que lavamos nuestra vajilla luego de utilizarla. Debemos eliminar cualquier resto de azúcar, hongos o suciedad antes de volver a llenarlos. El crecimiento de hongos y bacterias en una solución azucarada puede representar un riesgo para las aves. (Audubon).

3. Los bebederos deben colocarse en un lugar seguro.
Deben ubicarse donde los gatos y otros depredadores no puedan alcanzar fácilmente a los colibríes. También es importante evitar lugares donde las aves queden expuestas a otros peligros. Los colibríes necesitan disponer de rutas de escape y de vegetación cercana que les permita refugiarse.

4. La preparación debe respetar una proporción adecuada.
La mezcla recomendada es de cuatro partes de agua por una parte de azúcar blanca refinada, es decir, una solución de aproximadamente una parte de azúcar por cuatro de agua en volumen. Esta proporción se aproxima a la concentración de azúcares de muchos néctares florales. (Audubon).

5. No deben adicionarse colorantes.
El colorante rojo no es necesario. Los colibríes pueden ser atraídos por elementos rojos del propio bebedero, pero el néctar natural es transparente y no existe razón para teñir la solución. (Audubon).

6. Solamente debe utilizarse azúcar blanca refinada.
No debemos reemplazarla por miel, panela, azúcar moreno, melaza ni edulcorantes artificiales. Estos productos pueden contener otros componentes o favorecer el crecimiento de microorganismos que pueden resultar perjudiciales para los colibríes. (Audubon).

Estos parámetros debemos cumplirlos para disfrutar de los colibríes sin causarles daño.

Donde sea posible, antes de colocar los bebederos deben sembrarse plantas con flores, ojalá de floración permanente: mermeladas o mielecitas, fucsias de diversas especies, abutilones, Malvaviscus, arbustos corazón de pollo, salvias, verbenas, bomareas y muchas otras. De esta manera, si algún día no podemos suministrarles la preparación azucarada, los colibríes tendrán la posibilidad de visitar las flores y obtener de ellas parte de la energía que necesitan.

Preparación

Se ponen a hervir cuatro partes de agua y, cuando llegue a ebullición, se añade una parte de azúcar blanca refinada. Se mezcla hasta que el azúcar se disuelva y se deja enfriar completamente antes de suministrarla a los colibríes. Audubon recomienda hervir brevemente la preparación para ayudar a esterilizarla y disolver el azúcar. (Audubon).

La proporción debe ser siempre de cuatro partes de agua y una parte de azúcar blanca refinada. La preparación que no se vaya a utilizar inmediatamente debe mantenerse refrigerada y, antes de colocarla en los bebederos, debe llevarse nuevamente a temperatura ambiente. (Audubon).

Los colibríes viven al límite de sus posibilidades fisiológicas. Su extraordinaria tasa metabólica les exige alimentarse repetidamente durante el día, y los azúcares del néctar son absorbidos con gran rapidez para satisfacer sus enormes requerimientos energéticos.

Esta alta ingesta de azúcar, que sería extraordinaria para cualquier otro vertebrado de tamaño semejante, constituye para el colibrí una necesidad vital. Pero precisamente por eso, cuando decidimos ofrecerles alimento debemos hacerlo con responsabilidad: un bebedero limpio y correctamente preparado puede ser un recurso complementario; uno descuidado puede convertirse en un riesgo para las mismas aves que queremos disfrutar y proteger.

El corazón y la extraordinaria reproducción de los colibríes

En los humanos el peso del corazón representa el 0.3% del peso corporal. En los colibríes representa el 2.5%. Su corazón tiene 4 cavidades. La Aurícula derecha recibe la sangre desoxigenada que viene del cuerpo por la vena cava y la envía al ventrículo derecho, que envía la sangre a los pulmones por las arterias pulmonares para ser oxigenada y regresa por las venas pulmonares a la aurícula izquierda, De aquí pasa al ventrículo izquierdo que por la arteria aorta lleva la sangre a todo el cuerpo. Este ciclo demora un segundo en el recorrido completo. Reitero, en reposo el corazón se contrae unas 500 veces, la frecuencia cardíaca sube a 1.200 contracciones cuando está volando y baja a 40 latidos durante el torpor.

Para la procreación el colibrí fecunda a la hembra y ahí termina su función. La hembra hace el nido, una verdadera obra de ingeniería, en forma de micro taza, que tiene la propiedad de aumentar su capacidad a medida que los pichones crecen. Los nidos que he visto en Rogitama del Coeligena prunellei, Príncipe de Arcabuco, son como una tacita de dos capas: una externa formada por musgos y/o líquenes con una trama fina, que mimetiza el nido en el entorno. La capa interna es fabricada con plantas hepáticas principalmente, porque ayudan a mantener el nido abrigado y ambas capas están entrelazadas con filamentos de telaraña, que son ricos en Alanina, 17 al 27%, que aporta rigidez y resistencia a la tensión,  con mayor porcentaje en hilos estructurales; Glicina, 34 al 42% y Prolina,  1,5 a 16%, que aportan elasticidad y flexibilidad y su concentración es más alta en hilos de captura; también contiene en menor porcentaje Glutamina, Serina, Leucina, Valina, Tirosina, Arginina, así como colágeno y Agua.  Se dice que los filamentos de telaraña son más resistentes y más elásticos que el acero, lo cual explica su resistencia y su capacidad de expandirse y ajustarse al volumen creciente de los pichones, para mantenerlos cómodos y evitar que se caigan.

La exclusiva responsabilidad de la hembra en el proceso reproductivo pienso que es una estrategia de la naturaleza para asegurar la preservación de las especies. Es como si la naturaleza hubiera previsto la maldad y la imprevisión humanas. Ocurre que los machos son más vistosos por la diversa coloración de sus plumas iridiscentes, por lo cual en siglos pasados fueron objeto de una cacería criminal para usar sus plumas como adorno en sombreros y ojales del vestuario. Está registrado que entre 1904 y 1911 una sola casa de subastas en Londres vendió 152.000 pieles de colibrí. La colibrí hembra tiene un plumaje mas discreto y no eran cazadas. Dado que suelen ser promiscuas, un solo colibrí supérstite de tal catástrofe, podía fecundar a las hembras de toda una comarca y eso preservó las especies (5).

Cuando están apareándose, los colibríes pueden batir sus alas 200 veces por segundo. 1200 por minuto.

Nido de Coeligena prunellei Black inca Principe de Arcabuco En Rogitama

Algunas otras maravillas de los colibríes

Cuando por señales externas su reloj biológico les indica que casi es hora de migrar a sus sitios habituales de pasar el invierno, o de regresar a sus domicilios de apareamiento, su aparato digestivo, principalmente el estómago, producen Grelina, una hormona que despierta hipertagia voraz, llamada hiperfagia migratoria, que induce un sobre consumo de néctar e insectos y duplican su peso en 4 a 7 días, en esencia grasa acumulada como fuente energética para el viaje (6)  

El colibrí garganta rubí, Archilochus colubris, viaja desde Canadá y Estados Unidos 20 a 24 horas continuas, sin escalas, sobre el mar, cubriendo 800 kms del Golfo de México, sin alimentarse, ni descansar. El colibrí rufo, Delasphorus rufus, viaja 6400 kms, ida y regreso desde Alaska hasta México, un promedio de 3.400 kms cada vez.

El cerebro del colibrí es el 4,2% del peso corporal, en humanos es el 1,85%. Su Hipocampo agrandado les permite recordar accidentes geográficos para orientarse, pero también para recordar las áreas de forrajeo y en estas qué flores han visitado y cuáles faltan por libar.

El corazón del colibrí es el 2,5 al 5% de su peso corporal, en los humanos es el 0.3 al 0.45%.

Cuando están incubando bajan su actividad, su temperatura y sus requerimientos energéticos, toleran el ayuno más de 15 minutos, por lo que pueden permanecer más tiempo en el nido.

El colibrí Mellisuga helenae es el ave más pequeña del mundo y se encuentra en Cuba. El colibrí más grande del mundo es el Patagonas gigas y se encuentra al sur de Chile y de Argentina. El colibrí considerado el más pequeño de Sur América es el Chaetocercus heliodor, está registrado en Rogitama y pesa 2.5 gramos mientras una moneda de 100 pesos pesa 3.3 gramos.

Un vuelo extraordinario

El vuelo de los colibríes es inimitable, es la única ave que vuela en todos los sentidos: hacia atrás, vertical hacia arriba o hacia abajo, hacia los lados en giros hasta de 202 grados, pueden parar en seco para posarse, e iniciar el vuelo de una, sin necesidad de carreteo. Vuelan de 54 a 80 kms hora, las palomas pueden volar a 64 kms hora, pero en los vuelos verticales, cortejo, los colibríes pueden alcanzar momentáneamente velocidades de 150 kms hora.

Un colibrí en un segundo puede recorrer 200 veces la longitud de su cuerpo, lo que equivaldría a que un humano recorriera 350 metros en ese mismo tiempo.

Son territoriales y defienden sus áreas de alimentación, sin miedo a nada ni a nadie y a los intrusos, incluidos los humanos, los disuaden con vuelos rasantes, pero llegado el caso, no eluden el combate cuerpo a cuerpo.

El colibrí bate sus alas 80 veces por segundo, 4.800 veces por minuto, un coleóptero las bate 100 veces por segundo y un cóndor lo hace 1 vez por segundo. Cuando llueve, los colibríes no interrumpen el vuelo y para liberarse del agua que pudiera afectar su visión, sacuden su cabeza hasta 132 veces por segundo (7)

En reposo la frecuencia respiratoria del colibrí es de 300 veces por minuto, en vuelo sube a 500 respiraciones por minuto. Durante la fase de torpor la frecuencia respiratoria puede bajar hasta a 2 respiraciones por minuto.

Un sistema digestivo adaptado a la velocidad

El néctar ingerido va derecho al intestino cuyas paredes son permeables al azúcar, lo atraviesa e inmediatamente se incorpora al torrente circulatorio para suplir requerimientos energéticos. Los alimentos sólidos, tales como moscos, arañas, polen, otros insectos, van al saco estomacal donde sufren un proceso más elaborado. Se dice que de los alimentos ingeridos destinan el 40% para sus necesidades energéticas diarias y que guardan el 60% como reserva para pasar la noche y para salir del torpor nocturno a la mañana siguiente. Defecan cada 15 a cada 20 minutos. En Rogitama hemos visto que los pichones de Coeligena prunellei, Príncipe de Arcabuco, desde el quinto día controlan esfínteres y pese a las dificultades por su condición altricial, se mueven para colocar la cloaca en el borde del nido y poder expulsar lejos las heces. La madre que aseaba el nido ingiriendo las excretas de los pichones, es aliviada de ese trabajo. Nacen altriciales, implumes, con los ojos cerrados. En Rogitama un pichón de Coeligena prunellei a los 15 días no había abierto los ojos. Se evidenció que ese día fue depredado por un gato doméstico de la vecindad. Los pichones de colibrí son poiquilotérmicos, no pueden regular su temperatura, dependen del abrigo de su madre.

El tominejo y los bebederos de Rogitama

Se cuenta que en la época de la Conquista cuando los conquistadores vieron por primera vez un colibrí, pensaron que era un Coleóptero muy grande, cucarrón, no un pájaro pequeño. Lo capturaron, vieron que era un ave muy pequeña cuyo peso era difícil de sentirse en la mano. Uno de ellos dijo que tenía un tomín y propuso comparar el peso de los dos en una balanza que se propuso construir. El tomín era una moneda de uso frecuente en España en el siglo XVI. Pusieron en un plato de la balanza el tomín y en el otro el colibrí el cual se quedó arriba. Pesaba más el tomín y por eso llamaron tominejo al colibrí. Tominejo es el diminutivo de tomín y después de quinientos años es uno de los nombres como se sigue llamando al colibrí en algunos departamentos de Colombia, ejemplo en El Huila.

En 2011 llegó a Rogitama Biodiversidad un tominejo al que llamaron “Colibrí de Rogitama”, una novedad que de inmediato despertó el interés de los Ornitólogos y de los Observadores de Aves del mundo, principalmente de Colombia, Ecuador y Perú. Los Profesores F. Gary Stiles y el Biólogo y Ornitólogo José Oswaldo Cortés-Herrera capturaron e hicieron el estudio macroscópico del Colibrí y el Profesor Daniel Cadena hizo el estudio molecular. El colibrí fue identificado como híbrido de Metallura tyrianthina y Aglaiocercus kingi(8)

Como anotamos en acápite anterior, los bebederos se colocan para atraer los colibríes y así disfrutar de sus espectaculares acrobacias y de sus coloridas iridiscencias y en el caso de Rogitama nos habían recomendado ponerlos desde el año 2002, pero siempre respondíamos que preferíamos sembrar plantas nectaríferas. Sin embargo, hace 9 años, en 2017 nos visitaron dos observadores de aves que ya habían venido y nos habían recomendado poner los bebederos. En esta segunda visita tenían algunas limitaciones porque habían sido operados de cadera. En ambos casos, cuando iban a irse, reclamaron por la falta de los bebederos y como habíamos leído sobre su inocuidad cuando se cumplen los compromisos de cambiar el agua azucarada diariamente, de usar 4 partes de agua y 1 de azúcar refinado que se debe hervir, de lavar los bebederos cada noche y volver a colocarlos a las 5:30 de la mañana siguiente en sitio seguro, pues nos decidimos a hacerlo. Los riesgos de diabetes por el exceso de azúcar demandado, la posibilidad de disminuir la polinización, etc., son solo consejas infundadas. Los bebederos los pusimos el 1 de enero de 2017 y solo hasta el 30 de marzo se animó a explorarlo un colibrí muy chiquito, que después supimos era un Chaetocercus mulsant.  Le gustó, siguió llegando y a los poquísimos días ya llegaban colibríes de varias especies.

Fueron 3 meses de bebederos sin visitantes, al punto que estuvimos decididos a retirarlos. Triunfó la persistencia. No pocas veces los bebederos no tienen visitas porque los colibríes no se olvidan de visitar las flores. Desde entonces, sagrada y diariamente cumplimos con el compromiso adquirido. Venir a Rogitama a ver colibríes no es solo un motivo de satisfacción y de gozo, sino también una colaboración real al sostenimiento de este Jardín Botánico.

Gracias por su visita.

Sobre el autor

Roberto Chavarro Chavarro

Es fundador de Rogitama Biodiversidad, una reserva natural ubicada en Arcabuco, Boyacá, donde desde 1982 lidera un proceso de restauración ecológica pionero en Colombia. A lo largo de más de cuatro décadas ha documentado el regreso de bosques, aves, mamíferos e innumerables especies a un paisaje que antes estaba degradado. Sus escritos reúnen conocimientos sobre biodiversidad, conservación y restauración, junto con historias, anécdotas y aprendizajes nacidos de la observación cotidiana de la naturaleza. A través de este blog comparte experiencias reales que muestran cómo la paciencia y el cuidado pueden devolver la vida a un territorio.

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